Las plantas aromáticas desde siempre han desempeñado un papel importante en la cocina italiana, y en Toscana encuentran un terreno especialmente propicio.
El romero, la albahaca, la salvia, el estragón y el perejil se cuentan entre las más familiares: crecen en huertos, balcones y jardines y entran a diario en la cocina, donde aportan carácter a las recetas tradicionales, acompañan carnes y pescados y añaden una nota fresca y fragante a los platos.
La albahaca figura entre los ingredientes clásicos de la salsa de tomate y en Toscana también se encuentra en la tradicional pappa al pomodoro, parecida al salmorejo.
Utilizada cruda, es apreciada por su intenso aroma y su capacidad para dar sabor incluso a las preparaciones más sencillas.
El perejil está tan extendido que incluso se ha acuñado el dicho "ser como el perejil", referido a alguien que aparece por todas partes.
Crece bien en los huertos y jardines y a veces también de forma espontánea en zonas húmedas y sombrías.
En Toscana se suele añadir fresco al final de la cocción, como toque final, especialmente en platos de pescado, como el cacciucco alla livornese (sopa de pescado, moluscos y crustáceos con pan) y los muscoli ripieni (mejillones rellenos).
Otras hierbas populares son la salvia y el romero, protagonistas de muchos platos tradicionales.
Aportan sabor a carnes, patatas, verduras salteadas, garbanzos y alubias, desprendiendo aromas intensos y reconocibles.
La salvia, sagrada para los romanos, tiene un sabor fuerte e inconfundible que da personalidad a muchas recetas: fagioli all'uccelletto (alubias con tomate y salchicha), gnudi (bolas de ricota y espinacas) y bases aromáticas de muchos platos toscanos.
Aparte de su uso en cocina, el romero es conocido por sus propiedades digestivas y relajantes.
Su fuerte aroma caracteriza recetas como la arista al forno (lomo de cerdo) y también aparece en postres tradicionales como el pan co'santi sienés y el pan di ramerino florentino (ambos, panes dulces con pasas).
En Toscana, las plantas aromáticas no son solo ingredientes de la cocina cotidiana: nos hablan de un saber generalizado hecho de labores transmitidas, recetas con una larga memoria y una profunda relación entre territorio, sabor y bienestar.