Construidas por los mejores arquitectos de la época a instancias de los Médicis, las 12 villas y los 2 Jardines Mediceos de Toscana, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, son auténticas joyas de la arquitectura renacentista.
Creadas entre el siglo XV y la primera mitad del XVIII, estas residencias denotan la relación de los Médicis con el territorio: lugares de gobierno, representación, recreo y experimentación, a menudo rodeados de parques y jardines diseñados como parte del proyecto.
Villa di Cafaggiolo es una de las residencias más antiguas de los Médicis.
También conocida como Castillo de Cafaggiolo, fue transformada por Michelozzo a partir de 1443 a instancias de Cosme el Viejo, quien quiso convertir el antiguo castillo del siglo XIV en una residencia de campo.
La villa mantuvo durante mucho tiempo su cometido de vigilancia del territorio, pero también se convirtió en lugar de recreo, descanso, cultivo y caza, en el centro de una vasta finca.
Lorenzo el Magnífico pasó parte de su infancia aquí, donde de adulto acogió a personajes de la cultura como Pico della Mirandola, Marsilio Ficino y Agnolo Poliziano.
A lo largo de los siglos Cafaggiolo también alojó a papas, príncipes y miembros de las cortes europeas: en 1515 el papa León X, y en el siglo XVI fueron recibidas algunas futuras novias de la familia Médicis, entre ellas Margarita de Austria y Juana de Austria.
Tras su cesión a la familia Habsburgo-Lorena, la villa fue vendida en 1864 al príncipe Borghese, quien introdujo importantes cambios. Actualmente está cerrada al público por obras de reforma.
En la colina del Trebbio, en el corazón del Mugello, la Villa del Trebbio se alza sobre una colina que domina el valle, en un punto que en el pasado atravesaban importantes vías de comunicación. Propiedad de los Médicis desde 1309, fue transformada a principios del siglo XV por Michelozzo, por encargo de Juan de Bicci de Médicis y su hijo Cosme, en una villa-castillo con torre almenada, logia y jardín con pérgola.
Muy apreciada por Lorenzo el Magnífico, especialmente para sus partidas de caza, en 1476 acogió a un jovencísimo Américo Vespucio que huía de la peste de Florencia.
Más tarde estuvo vinculada con Giovanni dalle Bande Nere, su esposa Maria Salviati y su hijo Cosme I, futuro gran duque de Toscana.
Alrededor de la villa se conservan el jardín italiano en el lado oeste, bancales de huerta al sur y una pérgola de ladrillo del siglo XVII. Hoy es propiedad privada y puede visitarse con cita previa.
Junto con Cafaggiolo y el Trebbio, la Villa Medicea de Careggi es la tercera de las residencias de campo de los Médicis restaurada por Michelozzo.
Situada en la colina del mismo nombre, cerca de Florencia, conserva el carácter de una villa-granja: residencia de campo pero lo bastante cerca de la ciudad como para permitir a la familia seguir los asuntos públicos y privados.
El edificio tiene aspecto de fortaleza, con su coronamiento almenado, aunque sin función defensiva.
En el interior hay ambientes de gran interés, como el patio con logia, el salón con frescos de la planta baja, el ninfeo del siglo XVII querido por el cardenal Carlos Fernando de Médicis, el salón de la Chimenea y el estudio de Lorenzo el Magnífico.
La villa también albergó la Academia Neoplatónica, vinculada a Cosme el Viejo y Lorenzo el Magnífico.
En el exterior, hay un jardín formal y un gran parque paisajístico, cuyo aspecto del siglo XIX fue querido por Francis Joseph Sloane.
Construida entre 1451 y 1457 por Juan, hijo de Cosme el Viejo, la Villa Medici de Fiesole está considerada uno de los primeros ejemplos de villa renacentista.
Estudios más recientes superan la atribución a Michelozzo y vinculan el proyecto a Leon Battista Alberti, junto con Bernardo Rossellino y Antonio Manetti, desempeñando un papel activo el propio Juan de Médicis.
La villa marca una importante transición: la residencia de campo ya no recuerda a la fortaleza o al castillo, sino que se abre al paisaje a través de logias, terrazas y proporciones armoniosas.
El jardín también dialoga con la arquitectura, siguiendo un orden geométrico.
En 1469 la villa pasó a manos de Lorenzo el Magnífico, quien la utilizó como residencia de verano y reunió allí a humanistas como Pico della Mirandola, Marsilio Ficino y Agnolo Poliziano.
La Villa, durante una reunión de la Academia Platónica, fue escenario de la famosa Conjura de los Pazzi, un complot contra Lorenzo el Magnífico que no prosperó.
En los jardines, dispuestos en varios niveles, se introdujeron por primera vez cítricos del sur de Italia, destinados a convertirse en un elemento distintivo de los jardines de los Médicis.
En los siglos siguientes el complejo fue transformado varias veces, con actuaciones en las terrazas, entradas y jardines, hasta los arreglos del siglo XX de estilo neorrenacentista.
La Villa Medicea de Castello es una de las residencias de campo más antiguas de los Médicis, propietarios desde 1477.
El nombre deriva del castellum, la cisterna del antiguo acueducto romano que pasaba por esta zona.
Muy apreciada por Cosme I, la villa fue reformada a partir de 1537 y actualmente alberga la Accademia della Crusca: por ello los interiores no suelen ser visitables, salvo en ocasiones especiales.
El jardín, en cambio, considerado un prototipo del jardín italiano del siglo XVI y diseñado a instancias de Cosme I, está abierto al público.
Entre sus elementos más famosos se hayan la Fuente de Hércules y Anteo, la Cueva de los Animales o del Diluvio, el Silvestre con encinas, robles y cipreses, y la gran cisterna-estanque con la escultura del Appennino o Gennaio dell’Ammannati.
El jardín también alberga una extraordinaria colección de unos 500 cítricos en maceta, relacionados con los experimentos botánicos mediceos.
Según los expertos, este lugar podría haber servido de inspiración para algunas de las especies representadas en la Primavera de Botticelli, pintada para la villa y ahora en los Uffizi.
Diseñada por Giuliano da Sangallo para Lorenzo el Magnífico, la Villa Medicea de Poggio a Caiano es también conocida como Ambra.
Construida en lo alto de la colina y abierta al paisaje, está considerada uno de los primeros grandes ejemplos de arquitectura renacentista, que aúna los esquemas clásicos con los elementos de la villa rural toscana.
Las obras comenzaron en la segunda mitad del siglo XV y continuaron, tras la muerte de Lorenzo, bajo la dirección de su hijo Juan, después papa León X.
Con el tiempo fue también residencia de campo de las familias Lorena y Saboya, antes de pasar al Estado en 1914.
En su interior conserva importantes salas, como la Sala de León X, con frescos de Pontormo, Andrea del Sarto, Franciabigio y Alessandro Allori, y el famoso luneto de Vertumno y Pomona del Pontormo.
En la segunda planta se encuentra el Museo della Natura Morta, con unas 200 pinturas, la mayoría son de colecciones de los Médicis. En el exterior, el jardín y el parque albergan especies vegetales raras, estatuas de terracota, el gran invernadero de cítricos del siglo XIX y las caballerizas del siglo XVI.
En las laderas del Monte Morello, en una posición panorámica, la Villa Medicea della Petraia domina la llanura con una espléndida vista de la ciudad y de la Cúpula de Brunelleschi.
Antigua finca con castillo del siglo XIV, pasó a ser propiedad de los Médicis a su regreso a Florencia y fue donada por Cosme I a su hijo Fernando, quien la hizo ampliar y transformar en villa.
El interior conserva mobiliario de la época e importantes ciclos de frescos: el de Cosimo Daddi, dedicado a las gestas de Godofredo de Bouillon, y el de Baldassarre Franceschini, apodado el Volterrano, con episodios de los Fasti medicei (Fastos mediceos).
En su interior también se encuentra la Venus Anadyomene de Giambologna, que en su día formó parte de la fuente del jardín.
En el exterior, el jardín italiano se desarrolla en tres niveles siguiendo la pendiente de la colina; en el lado norte se abre el parque inglés, creado en el siglo XIX según el gusto romántico.
En el centro de Cerreto Guidi, dominante sobre la loma, la villa fue encargada por Cosme I de Médicis como pabellón de caza –-también por su proximidad al Barco Reale, la extensa reserva de caza de los Médicis que era como un parque natural de la finca– y como punto de vigilancia del territorio circundante y los pantanos de Fucecchio.
Se construyó entre 1564 y 1566 con materiales de la fortaleza de los condes Guidi y del segundo círculo de murallas.
El elemento más característico son los ponti medicei, las cuatro grandes rampas de acceso simétricas atribuidas a Bernardo Buontalenti. La villa también está vinculada a la figura de Isabel de Médicis, hija predilecta de Cosme I, que murió aquí en 1576: una historia que estuvo envuelta en leyendas y que ahora los estudios releen de otra manera.
Abierta al público desde 1978, conserva mobiliaria reconstruido a partir de inventarios históricos, retratos de los Médicis, tapices, pinturas, esculturas y otros objetos.
Desde 2002, alberga el Museo storico della caccia e del territorio, con vestigios iconográficos, armas de caza y materiales arqueológicos expuestos en los ambientes de las rampas de acceso.
A los pies de los Alpes Apuanos, el Palazzo Mediceo de Seravezza fue construido por Cosme I entre 1561 y 1565 como puesto avanzado en Versilia, en un territorio estratégico por sus canteras de mármol y minas de hierro y plata.
El complejo cumplía una doble función: lugar de estancia de la corte de los Médicis y vigilancia de las fronteras y los recursos del territorio.
A finales del siglo XVI y principios del XVII acogió con frecuencia a representantes de la familia Médicis, entre ellos Cristina de Lorena, que se alojó aquí mucho tiempo.
Con la unificación de Italia pasó a manos del Estado y en 1864 fue donado al municipio de Seravezza.
Hoy el palacio alberga la Biblioteca comunale, el Archivio storico comunale y el Museo del Lavoro e delle Tradizioni Popolari della Versilia Storica; la planta principal acoge exposiciones de arte moderno y contemporáneo, y las caballerizas albergan el teatro y el cine.
Junto al palacio se encuentra la capilla vinculada a Cristina de Lorena, y en la bodega hay una colección de antiguas vasijas de aceite y cereales.
En Quarrata, en las laderas de Montalbano, Villa La Magia se edificó a partir de un antiguo asentamiento defensivo construido en 1320 por la familia Panciatichi.
Con el tiempo, la propiedad adquirió carácter residencial y, el 26 noviembre de 1583, fue adquirida por Francisco I de Médicis, pasando a formar parte del sistema de villas vinculadas a la vigilancia del territorio y al Barco Reale Mediceo.
La época de mayor esplendor fue a finales del siglo XVI, cuando Bernardo Buontalenti elaboró el proyecto de reforma de la villa y el de construcción del lago.
En los siglos siguientes, el complejo pasó a los Attavanti y luego a los Amati Cellesi, con importantes actuaciones en la escalera monumental, el patio interior, los invernaderos de cítricos, entre otras.
Desde el año 2000, la villa es propiedad del municipio de Quarrata y está abierta al público con cita previa: se pueden visitar los recorridos históricos, el ciclo de frescos, el jardín, la pinacoteca y la colección de arte medioambiental contemporáneo.
En las colinas de Carmignano, entre viñedos del Montalbano, la Villa Medicea La Ferdinanda de Artimino fue construida entre 1596 y 1600 a instancias de Fernando I de Médicis, según proyecto de Bernardo Buontalenti.
Originalmente pabellón de caza, la villa estaba conectada con el Barco Reale. La Ferdinanda también es conocida como Villa dei Cento Camini (las cien chimeneas) debido a las numerosas chimeneas que sobresalen del edificio y que servían para calentar las habitaciones en invierno. La arquitectura conserva un aspecto austero, casi militar, aligerado por la logia y la espectacular escalera de entrada. En su interior se encuentran salas pintadas al fresco por Domenico Cresti, apodado il Passignano, y Bernardino Poccetti, así como la capilla y estancias relacionadas con Cristina de Lorena.
Entre los huéspedes ilustres figura Galileo Galilei, invitado en 1608 por Fernando I para instruir a su hijo Cosme en matemáticas.
La villa ahora es de propiedad privada, pero abre periódicamente en jornadas de puertas abiertas, eventos y visitas guiadas.
En la colina de Arcetri, Florencia, la Villa del Poggio Imperiale tiene su origen en el antiguo Palazzo Baroncelli, documentado ya en 1427 y que luego pasó a los Pandolfini, los Salviati y finalmente a los Médicis. Cosme I se la regaló a su hija Isabel, que la eligió como su villa favorita y la destinó también a actividades culturales, enriqueciéndola con numerosas obras de arte.
En el siglo XVII, María Magdalena de Austria la mandó ampliar y le dio el nombre de Poggio Imperiale; más tarde, Vittoria della Rovere continuó la obra y reunió allí parte de la preciosa colección heredada del Ducado de Urbino.
Con los Lorena, la villa adquirió cada vez más el carácter de un palacio entre la ciudad y el campo: Pedro Leopoldo la eligió como residencia e inició unas largas obras de renovación, mientras que en el siglo XIX María Luisa de Borbón, Elisa Baciocchi y Fernando III contribuyeron a su actual aspecto neoclásico.
En 1770 Mozart celebró aquí su único concierto florentino.
Desde 1865, la villa alberga el Educandato Statale della Santissima Annunziata: normalmente no está abierta al público, pero se puede visitar con cita previa.
Detrás del Palazzo Pitti, el Jardines de Boboli es uno de los ejemplos más importantes de jardín italiano y un verdadero museo al aire libre, con esculturas, cuevas, fuentes y perspectivas escénicas.
Creado como jardín de los Médicis y ampliado a lo largo de los siglos por los Lorena y Saboya, ocupa más de 30 hectáreas y conserva un entramado de naturaleza, arquitectura y arte de entre los siglos XVI y XIX.
La visita recorre lugares simbólicos como el Anfiteatro, con el obelisco egipcio de Luxor, la Fuente de Neptuno, el Viottolone, el Isolotto con la Fuente del Océano de Giambologna y la Kaffeehaus encargada por los Lorena, un raro ejemplo del gusto rococó en Toscana.
De los elementos más famosos destaca la Gruta Grande de Buontalenti, obra maestra del manierismo europeo, donde pintura, escultura y arquitectura se unen en un entorno poblado de rocas, conchas, figuras humanas y animales.
Boboli también alberga obras más recientes, desde la Fontana del Bacchino hasta la gran cabeza de bronce de Igor Mitoraj en el Prato dell'Uccellare.
En Vaglia, no lejos de Florencia, el Parque Medici de Pratolino conserva la memoria de la gran finca adquirida en 1568 por Francisco I de Médicis, quien encargó a Buontalenti la transformación del lugar en villa y jardín.
El parque se hizo famoso en Europa por sus maravillas: cuevas artificiales, fuentes, juegos de agua, autómatas y artefactos hidráulicos diseñados para asombrar a los visitantes.
De aquel antiguo complejo queda hoy el famoso Gigante de los Apeninos de Giambologna, monumental estatua-fuente y símbolo del parque, junto con la Gruta de Cupido, la fuente del Mugnone y la capilla proyectada por Buontalenti.
Tras el periodo de los Médicis y su paso a los Habsburgo-Lorena, la villa fue demolida y el parque se configuró según el estilo de los jardines ingleses, con césped, avenidas, arboledas y estanques.
Adquirido posteriormente por los príncipes Demidoff, que restauraron las estructuras restantes y el coloso de los Apeninos, Pratolino es ahora un gran parque histórico abierto al público, ideal para pasear por senderos, caminos de grava y vestigios del antiguo jardín de los Médicis.
La app oficial Ville e Giardini Medicei ya está disponible en App Store y en Google Play. La aplicación ofrece un mapa interactivo, itinerarios temáticos y contenidos para orientarse y descubrir cada lugar.
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