En la Valdichiana Aretina el tiempo tiene un ritmo preciso.
Es el de las ruedas que transitan los caminos de tierra y grava, el del silencio de los bosques interrumpido por el paso de los perros truferos y el del aroma del sugo all'aglione –salsa de tomate con ajo local– que se esparce en los pueblos.
Esta tierra, enclavada entre colinas arcillosas y centros históricos medievales, invita a bajar el ritmo y vivir el viaje no como una carrera, sino como un conjunto de detalles para saborear lentamente.
A fines de verano y principios de otoño, la Valdichiana Aretina ofrece una forma diferente de vivir Toscana.
Son ideas pensadas para quienes aman combinar naturaleza, actividad física y cultura enogastronómica, entrando en contacto directo con quienes viven y cuidan esta tierra cada día.
Una buena manera de explorar las colinas del valle son las giras guiadas en e-bike, que conectan los cascos antiguos fortificados por senderos panorámicos y carreteras secundarias con poco tráfico.
Se atraviesan olivares y viñedos, partiendo de las faldas de Cortona o pasando por la campiña de Castiglion Fiorentino: cualquier tramo es una ocasión para detenerse y observar el paisaje desde una perspectiva diferente.
Con el final del verano, los bosques de la Valdichiana se convierten en el lugar ideal para ir en busca de trufas.
Acompañados por expertos truferos y sus perros, se puede participar en la búsqueda, caminando entre robles y senderos y aprendiendo a reconocer las señales del terreno.
Se sigue la labor del perro hasta que este localiza el punto adecuado y comienza a excavar, sacando a la luz la trufa escondida bajo tierra.
Una experiencia que permite conocer de cerca una práctica vinculada desde hace siglos al territorio y a sus tradiciones.
La cocina es otra forma de entrar en contacto con las tradiciones de la Valdichiana Aretina. Las clases de cocina sobre los sabores del territorio permiten aprender gestos y recetas de la tradición local.
Bajo la guía de cocineras locales, se aprende a appiciare, es decir, a preparar a mano los pici, los grandes espaguetis toscanos hechos con agua y harina.
El menú se adapta a los productos de temporada y pone en valor algunos de los productos más representativos, desde el Aglione de la Valdichiana (salsa de tomate con ajo) hasta la trufa fresca recolectada ese mismo día.