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La majestuosa estatua de mármol blanco de Neptuno en la fuente del mismo nombre de Piazza della Signoria de Florencia, rodeada de surtidores de agua, esculturas de bronce y palacios históricos
Photo © Adobe Stock/ Arkanto
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Un hilo de agua: 5 fuentes que merece la pena conocer

Un viaje refrescante entre arte, historia y naturaleza por Florencia y sus alrededores

"Marcello, come here!", decía Anita Eckberg en la emblemática película "La dolce vita" mientras se refrescaba en la Fontana di Trevi, en Roma, y sin saberlo, desencadenaba un efecto de emulación. Desde luego no queremos animar a nadie a zambullirse en las fuentes de Florencia y sus aledaños, sino proponer un recorrido refrescante y artístico para descubrir cinco fuentes que admirar. Desde el triunfal Neptuno de Piazza della Signoria hasta las evocadoras fuentes de Pratolino y Castello, pasando por el homenaje a las lavanderas de Grassina.
Índice
  • 1.
    Neptuno, el dios del mar
  • 2.
    El Gigante de Pratolino
  • 3.
    Las Rampas de Florencia
  • 4.
    La Cueva de los Animales en Castello
  • 5.
    La Fuente de la Lavandera en Grassina

Neptuno, el dios del mar

La estatua de mármol blanco de Neptuno en la Piazza della Signoria de Florencia
Fuente de Neptuno - Credit: Comune di Firenze
En el corazón de Florencia, en Piazza della Signoria, se alza la Fontana del Nettuno, en la esquina izquierda del Palazzo Vecchio. Una fuente magnífica, encargada por el gran duque Cosme I, quien consideraba una misión llevar el agua a donde no la había. Además, la ciudad de las fuentes desde siempre había sido Roma y, con esta gran obra, Florencia seguía los pasos de la Ciudad Eterna. A partir de un gran bloque de mármol de los Alpes Apuanos, Bartolomeo Ammannati esculpió la figura de Neptuno entre 1560 y 1565. Una labor colosal. La fuente tal y como la conocemos hoy, con las estatuas de mármol y bronce y el borde que la rodea, se inauguró en 1574, entre el vigoroso brotar de sus aguas. El Neptuno siempre ha llamado la atención de los florentinos y de los viajeros, pero por desgracia también la de los vándalos, que en varias ocasiones lo han desfigurado. El acceso es gratuito a cualquier hora del día y la noche.

El Gigante de Pratolino

La majestuosa estatua de piedra del Coloso de los Apeninos en la Villa Demidoff, vista a través de un estanque en primer plano, cubierto de hojas y vainas de flor de loto.
El majestuoso Coloso de los Apeninos - Credit: Adobe Stock/ Giuliano del Moretto
Nos desplazamos a Pratolino, al parque de una villa que ya no existe, pero donde aún permanece la impresionante fuente del Gigante dell’Appennino. Se trata de una de las maravillas de aquello que Francisco I de Médicis deseaba que fuera un auténtico Jardín de las Maravillas. Si bien el proyecto del parque hay que atribuirlo a Buontalenti, la colosal estatua fue realizada por Giambologna entre 1579 y 1580. El corpulento anciano de aspecto cansino tiene ante sí un estanque adornado con nenúfares; el agua brota de un ser al que el anciano aplasta con la mano. El agua era el hilo conductor de los prodigios de la ingeniería hidráulica renacentista que se podían admirar en el Parco de Pratolino, de los que ya casi no queda nada. No obstante, este lugar está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y es un placentero destino para los florentinos y los visitantes; está abierto los fines de semana de abril a octubre, y entre semana con cita previa durante el resto del año.

Las Rampas de Florencia

Vista aérea de Le Rampe del Poggi, en Florencia, estructura monumental de varios niveles caracterizada por escaleras de piedra, fuentes y cuevas horadadas en la colina
Le Rampe del Poggi, en Florencia - Credit: CR Firenze Stefano Casati
Dejamos atrás el Renacimiento, pero seguimos en Florencia: un lugar espectacular son Le Rampe; más que una fuente, un conjunto de piletas, rocas, esponjas y fuentes, que une el Viale dei Colli con el Arno a la altura de la Torre San Niccolò. La espectacular estructura, creada entre 1871 y 1876 por Giuseppe Poggi, tenía sobre todo la función de reforzar la colina sobre la que se asienta la red viaria del Viale dei Colli. Un contrafuerte, aligerado con cascadas y surtidores de agua, en un ingenioso sistema que utiliza el agua de una cisterna de gran capacidad. Subir a pie hacia Piazzale Michelangelo, con todo este agua a tu alrededor, es una experiencia maravillosa. El acceso es gratuito a cualquier hora del día y la noche.

La Cueva de los Animales en Castello

Nicho de la derecha de la Cueva de los Animales en la Villa Medicea de Castello. En el centro destaca un grupo escultórico compuesto por varios animales de mármoles de distintos colores, sobre una pila de mármol
La Cueva de los Animales - Credit: Soprintendenza
A las afueras de la ciudad, en el jardín de la Villa Medicea de Castello, que, como el Parque de Pratolino, es Patrimonio de la Humanidad, hay una fuente muy singular: una refinada cueva llena de estatuas y juegos de agua. Estamos hablando de la Grotta degli Animali (La Cueva de los Animales) o del Diluvio. Entre las más famosas de Europa, diseñada por Tribolo y animada originalmente con espectaculares juegos de agua, es una simulación perfecta de una cueva natural con incrustaciones de guijarros, esponjas y conchas, en cuyo interior hay tres grupos escultóricos de animales esculpidos en mármoles policromados. Tras su restauración, que ha incluido el sistema hidráulico, es espectacular con sus fascinantes chorros de agua, visibles durante toda la temporada veraniega, hasta el otoño: miércoles, sábados y domingos en tres horarios diferentes. 

La Fuente de la Lavandera en Grassina

Estatua de bronce del monumento a la Lavandera en Grassina, que representa a una mujer arrodillada lavando la ropa en una tabla de madera colocada sobre una pila de agua.
La Fuente de la Lavandera en la Plaza Umberto I - Credit: Adobe Stock/ Sansa55
Salimos de Florencia para ir a Grassina, en el municipio de Bagno a Ripoli, y descubrir una fuente curiosa, sobre todo por su significado. Obra reciente del escultor local Silvano Porcinai, se denomina Fonte della Lavandaia. Una estatua de bronce representa a una joven lavando ropa en una pila de piedra; los detalles son realistas para ilustrar lo que, desde el siglo XVIII hasta los años 60 del siglo XX, fue el trabajo de las mujeres de este pueblo: lavar a mano la ropa de las familias acomodadas y los hoteles de Florencia, aprovechando las aguas de los arroyos Grassina y Ema y con la fuerza de sus brazos. La fuente, que se encuentra en piazza Umberto I desde 2009, cuenta, por tanto, una historia que no debe olvidarse. El acceso es gratuito a cualquier hora del día y la noche.
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