A medio camino entre Castagneto Carducci y su Marina se encuentra Donoratico. Antaño conocida como Bambolo, la pedanía comenzó a desarrollarse a partir de 1863, cuando se inauguró la línea ferroviaria Livorno-Follonica y se construyó la estación de tren.
Además de ser apreciada por los turistas como punto de partida ideal para visitar la Costa Etrusca y las playas del litoral, destaca por la presencia de empresas especializadas en la construcción de embarcaciones de competición y de recreo, sector en el que despunta excelentemente. A lo largo de todo el año, la localidad ofrece servicios, tiendas, restaurantes y eventos que animan su vida cotidiana: un lugar acogedor tanto para los visitantes como para los residentes.
Donoratico se encuentra a muy poca distancia del mar: en solo unos minutos se llega a la playa de Marina di Castagneto Carducci, que algunos también llaman Marina di Donoratico.
El litoral está abrazado por un frondoso pinar y salpicado de numerosos alojamientos, restaurantes y servicios. La playa (de acceso libre o equipada) es perfecta si se viaja con niños y además ha obtenido la Bandera Azul, el reconocimiento internacional otorgado por la FEE (Fundación Europea de Educación Ambiental).
Un día de verano o primavera con buen tiempo es ideal para ir hacia la costa en bicicleta, por el carril bici de unos dos kilómetros. Es un tramo pintoresco, entre pinares y los olivos de los campos de los alrededores.
El castillo o torre de Donoratico es el lugar de interés que caracteriza a toda la pedanía. Se construyó por voluntad de la familia Della Gherardesca sobre las ruinas de un antiguo edificio, una fortaleza etrusca. El castillo, y la iglesia dedicada a San Colombano, fueron destruidos en 1447, durante la incursión de Alfonso V de Aragón. Hoy en día se pueden admirar las ruinas y la torre, que fue restaurada en 1929.
Según una leyenda, este castillo también habría albergado al famoso conde Ugolino Della Gherardesca, mencionado por Dante Alighieri en el Infierno.
En Donoratico se pueden comprar y degustar productos típicos locales: vino, aceite, hortalizas, pescado y carne. Aquí, la cocina de tierra y la de mar ofrecen platos sabrosos, acompañados de los míticos vinos de la DOC Bolgheri.
Tortelli (pasta rellena rectangular), pappardelle (fettuccine anchas) y tagliolini (pasta al huevo) se elaboran a mano, siguiendo una técnica ancestral. Tampoco faltan platos de caza, como el jabalí, típicos de la cocina del interior de Toscana, mientras que los platos más sabrosos de la cocina marinera se sirven en los restaurantes de la costa.