En Pietrasanta, corazón de la Versilia, el arte contemporáneo halla un nuevo hogar y una nueva narración: el Museo Igor Mitoraj, en el ex mercato comunale de la Via Oberdan, abre sus puertas al público como espacio permanente dedicado a uno de los escultores más conocidos y poéticos del panorama internacional.
Pietrasanta, desde hace décadas taller creativo al aire libre y punto de encuentro de artistas de todo el mundo, refuerza así su identidad de "Pequeña Atenas" con un museo que no es solo una exposición, sino también un auténtico diálogo entre materia, memoria y territorio.
La nueva museografía ha surgido a raíz de la donación de 69 obras de Jean-Paul Sabatié, heredero del artista y actual presidente de la fundación que lleva su nombre. Una colección extraordinaria que permite adentrarse en el universo creativo de Mitoraj en toda su complejidad: esculturas de mármol, bronce y resina, junto con joyas que revelan la misma tensión poética que sus obras monumentales.
El edificio que en su día albergó el mercado municipal se ha transformado —gracias al trabajo de los arquitectos de OBR— en un espacio expositivo contemporáneo bajo la dirección del arquitecto Frank Boehm. La nueva configuración arquitectónica mantiene un vínculo con la función original del edificio, pero lo transforma en lugar de contemplación y tránsito estético, donde la luz y el espacio acompañan la percepción de las obras.
En el interior, siguiendo el recorrido de "Mitoraj. Present", el visitante se encuentra con un conjunto de obras que reflejan la esencia de la investigación de Mitoraj: la figura clásica fragmentada, el rostro antiguo que se vuelve contemporáneo, el cuerpo que refleja la fragilidad del tiempo. Entre sus obras más destacadas se encuentra Bocca della rocca bianca, escultura de mármol blanco de los Alpes Apuanos, de 1985, y que pesa casi medio quintal.
Igor Mitoraj eligió Pietrasanta como lugar donde vivir y trabajar y encontró en los talleres de mármol y en el paisaje de la Versilia una dimensión creativa única. Aquí forjó una parte fundamental de su carrera artística y aquí, por su propia voluntad, descansa.
Hoy, este nuevo museo plasma esa relación pública y permanentemente, transformando la memoria personal en patrimonio colectivo; se presenta como un nuevo punto de referencia para el arte contemporáneo en Toscana, capaz de atraer visitantes, expertos y apasionados de todo el mundo. No es solo un museo, sino también un lugar donde la escultura vuelve a ser experiencia física, presencia, encuentro.