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Itinerarios
Una semana por el Sendero de los Bosques Sagrados

A pie en el corazón del Parque Nacional de los Bosques del Casentino, para descubrir lugares inmersos en el silencio y en la naturaleza incontaminada, lugares de retiro y pueblos antiguos

Un lugar de montañas escondidas, suaves y redondeadas, un pulmón verde donde los árboles son los dueños indiscutibles del territorio, antiguos guardianes de una naturaleza incontaminada. Éstas son las tierras de los Apeninos del Parque Nacional de los Bosques Casentineses, Monte Falterona y Campigna, un área histórica protegida de los Apeninos Tosco-Romañoles, que esconde una de las mayores áreas boscosas de Italia. Durante siglos, el hombre ha seguido los dictados de la naturaleza, integrándose en el paisaje con pequeños núcleos de población, caminos de herradura y antiguos lugares de culto. Estas tierras remotas eran el territorio preferido de los hombres de fe que se refugiaban aquí, lejos de las ciudades y de los principales núcleos urbanos, para llevar una vida de oración y contemplación.

Las tierras del parque deben descubrirse con la paciencia del viajero, que sigue los ritmos ondulantes de los Apeninos a la sombra de las hayas y los castaños. El camino de los Bosques sagrados nace con esta intención: una ruta de siete etapas, desde el Lago Ponte di Tredozio hasta La Verna. Pasando por lugares emblemáticos del parque como el Monte Falterona, el Bosque de Campigna, el valle de Acquacheta y los lugares de retiro o eremi de Camaldoli y de La Verna, puedes vivir una experiencia de estrecho contacto con la Tierra.

El sendero de los Bosques Sagrados, traza las últimas etapas de un largo camino por las tierras altas que marcan la frontera entre Toscana, Emilia Romaña y Las Marcas, saliendo desde Berceto por el Paso de la Cisa, y llegando a Carpegna, en el parque del Sasso Simone y Simoncello.

Emprendamos pues, un viaje de sabores antiguos, siguiendo las huellas de caminantes y frailes que, a la sombra de las hayas y los castaños, adoraban la exuberante naturaleza, que ha permanecido casi intacta hasta nuestros días.

1.
PRIMER DÍA
Del lago Ponte a San Benedetto in Alpe

Nuestro largo camino sombreado comienza en un pequeño rincón de Romaña, en el extremo noroeste del Parque Nacional. Atamos nuestras botas a las orillas del Lago de Ponte, el punto de partida de una ruta que nos llevará a San Benedetto in Alpe atravesando el alto Tramazzo. Este cuerpo de agua, construido artificialmente hace más de 50 años, está situado en una de las zonas más ricas en senderos del Parque, a pocos pasos del refugio Casa Ponte, donde se puede encontrar descanso y refugio para pasar la noche. El valle del torrente Tramazzo es testigo de huellas y pasajes humanos ya desde el año 1200 a.C., y la tierra de tránsito permaneció a lo largo de los siglos, dividida entre el Estado Pontificio y el Gran Ducado, atravesada por bandidos, contrabandistas y familias nobles que encontraron aquí su hogar. Desde el lago Ponte subimos caminando por una pendiente panorámica hasta el Colle del Tramazzo, a 971 metros sobre el nivel del mar. Bajamos por la cresta de los Susinelli y continuamos hasta Poggio, la parte alta del municipio de San Benedetto in Alpe, que alberga una antigua abadía benedictina. Fundada alrededor del año mil por San Romualdo antes de llegar a Camaldoli, es uno de los edificios históricos más valiosos que podemos encontrar en el valle de Acquacheta. En el encantador pueblo, Bandera Naranja del TCI, podemos disfrutar del ambiente que ya fascinaba a Dante durante su exilio en los Apeninos. En la aldea Molino se encuentra también uno de los centros de visita del Parque de los Bosques del Casentino.

Nuestro largo camino sombreado comienza en un pequeño rincón de Romaña, en el extremo noroeste del Parque Nacional. Atamos nuestras botas a las orillas del Lago de Ponte, el punto de partida de una ruta que nos llevará a San Benedetto in Alpe atravesando el alto Tramazzo. Este cuerpo de agua, construido artificialmente hace más de 50 años, está situado en una de las zonas más ricas en senderos del Parque, a pocos pasos del refugio Casa Ponte, donde se puede encontrar descanso y refugio para pasar la noche. El valle del torrente Tramazzo es testigo de huellas y pasajes humanos ya desde el año 1200 a.C., y la tierra de tránsito permaneció a lo largo de los siglos, dividida entre el Estado Pontificio y el Gran Ducado, atravesada por bandidos, contrabandistas y familias nobles que encontraron aquí su hogar. Desde el lago Ponte subimos caminando por una pendiente panorámica hasta el Colle del Tramazzo, a 971 metros sobre el nivel del mar. Bajamos por la cresta de los Susinelli y continuamos hasta Poggio, la parte alta del municipio de San Benedetto in Alpe, que alberga una antigua abadía benedictina. Fundada alrededor del año mil por San Romualdo antes de llegar a Camaldoli, es uno de los edificios históricos más valiosos que podemos encontrar en el valle de Acquacheta. En el encantador pueblo, Bandera Naranja del TCI, podemos disfrutar del ambiente que ya fascinaba a Dante durante su exilio en los Apeninos. En la aldea Molino se encuentra también uno de los centros de visita del Parque de los Bosques del Casentino.

2.
SEGUNDO DÍA
De San Benedetto in Alpe a Castagno d'Andrea

Desde San Benedetto seguimos el curso del Acquacheta, y luego caminaremos por los numerosos senderos que rodean el pueblo. Subiendo por el valle en dirección a la Toscana, nos encontraremos con una de las vistas más hermosas del parque: la cascada de Acquacheta. A más de 70 metros de altura, el agua de la cascada cae al vacío con un salto espectacular, rodeada de una rica vegetación. La espectacularidad del lugar no escapó ni siquiera a los ojos del Poeta Supremo, Dante, que en el canto XVI del infierno hablaba del majestuoso rugido que "retumba allí sobre San Benedetto dell'Alpe". Subiendo desde la cascada hacia la llanura de Romiti, podemos admirar un antiguo núcleo habitado por una comunidad monástica, y luego, subimos hacia el Paso del Muraglione, el importante cruce de carreteras que separa Romaña y Mugello. Mirando hacia abajo, a la izquierda, vemos la Ermita o eremo de los Toschi, una iglesia consagrada rodeada de hermosos bosques y cultivos, aislada del resto del mundo en el Valle Montone.

Inmersos en las tierras en Toscana, continuamos hacia Serignana, un antiguo pueblo medieval de los Apeninos, construido al pie del Monte Falterona. Perfectamente restaurado, el pueblo nos ofrece a la vista las imágenes de las postales de antaño: en la pequeña plaza central se asoman la iglesia, la casa solariega, la sacristía y una antigua fuente con lavadero. Así, nos encontramos a las puertas de Castagno d’Andrea, punto final de nuestro largo viaje.

Desde San Benedetto seguimos el curso del Acquacheta, y luego caminaremos por los numerosos senderos que rodean el pueblo. Subiendo por el valle en dirección a la Toscana, nos encontraremos con una de las vistas más hermosas del parque: la cascada de Acquacheta. A más de 70 metros de altura, el agua de la cascada cae al vacío con un salto espectacular, rodeada de una rica vegetación. La espectacularidad del lugar no escapó ni siquiera a los ojos del Poeta Supremo, Dante, que en el canto XVI del infierno hablaba del majestuoso rugido que "retumba allí sobre San Benedetto dell'Alpe". Subiendo desde la cascada hacia la llanura de Romiti, podemos admirar un antiguo núcleo habitado por una comunidad monástica, y luego, subimos hacia el Paso del Muraglione, el importante cruce de carreteras que separa Romaña y Mugello. Mirando hacia abajo, a la izquierda, vemos la Ermita o eremo de los Toschi, una iglesia consagrada rodeada de hermosos bosques y cultivos, aislada del resto del mundo en el Valle Montone.

Inmersos en las tierras en Toscana, continuamos hacia Serignana, un antiguo pueblo medieval de los Apeninos, construido al pie del Monte Falterona. Perfectamente restaurado, el pueblo nos ofrece a la vista las imágenes de las postales de antaño: en la pequeña plaza central se asoman la iglesia, la casa solariega, la sacristía y una antigua fuente con lavadero. Así, nos encontramos a las puertas de Castagno d’Andrea, punto final de nuestro largo viaje.

3.
TERCER DÍA
De Castagno d'Andrea a Campigna

Salimos desde Castagno d’Andrea, la pequeña aldea del municipio de San Godenzo que fue la cuna del pintor renacentista Andrea del Castagno. El antiguo pueblo, que en la Segunda Guerra Mundial fue arrasado por los alemanes debido a su proximidad a la Línea Gótica, es hoy la puerta toscana de entrada a los bosques del Casentino y alberga el Centro de Visitantes del Parque. Como su propio nombre indica, aquí son los castaños los que dominan el bosque, en otros tiempos, recurso fundamental en la alimentación cotidiana, sobre todo en otoño. Salimos de Castagno para volver a subir, sumergidos en un bosque de hayas salpicado de rocas, hacia el estanque de Gorga Nera. Estamos caminando por el lado sur del monte Falterona, en un paisaje que alterna bosques y marismas. Unos pasos más y llegaremos al Lago de los Idoli (ídolos), un cuerpo de agua que representa un importante yacimiento arqueológico: cerca del lago se encontró un antiguo depósito votivo, prueba tangible de la época etrusca, cerca del cual se encontraron más de 650 estatuillas de bronce. Hoy se conservan en algunos de los museos más importantes del mundo, como el British Museum de Londres, el Louvre de París y el Hermitage de San Petersburgo.

Continuando por las laderas, seguimos por los prados de Montelleri, desde donde recomendamos un fácil desvío hacia la cima del monte Falterona. Después de llegar a la cumbre, continuamos nuestro camino en dirección al Monte Falco, el pico más alto de los Apeninos Tosco-Romañolos. Aquí la vista se extiende sobre todo el Casentino, por un lado, y las colinas de Romaña, por el otro, pero nosotros, continuando y cruzando el Paso de la Calla, llegaremos al refugio CAI "Ciudad de Forlì" de Campigna, el destino final de este tercer día.

schedule
Duración: 
2 horas y 30 min
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Salimos desde Castagno d’Andrea, la pequeña aldea del municipio de San Godenzo que fue la cuna del pintor renacentista Andrea del Castagno. El antiguo pueblo, que en la Segunda Guerra Mundial fue arrasado por los alemanes debido a su proximidad a la Línea Gótica, es hoy la puerta toscana de entrada a los bosques del Casentino y alberga el Centro de Visitantes del Parque. Como su propio nombre indica, aquí son los castaños los que dominan el bosque, en otros tiempos, recurso fundamental en la alimentación cotidiana, sobre todo en otoño. Salimos de Castagno para volver a subir, sumergidos en un bosque de hayas salpicado de rocas, hacia el estanque de Gorga Nera. Estamos caminando por el lado sur del monte Falterona, en un paisaje que alterna bosques y marismas. Unos pasos más y llegaremos al Lago de los Idoli (ídolos), un cuerpo de agua que representa un importante yacimiento arqueológico: cerca del lago se encontró un antiguo depósito votivo, prueba tangible de la época etrusca, cerca del cual se encontraron más de 650 estatuillas de bronce. Hoy se conservan en algunos de los museos más importantes del mundo, como el British Museum de Londres, el Louvre de París y el Hermitage de San Petersburgo.

Continuando por las laderas, seguimos por los prados de Montelleri, desde donde recomendamos un fácil desvío hacia la cima del monte Falterona. Después de llegar a la cumbre, continuamos nuestro camino en dirección al Monte Falco, el pico más alto de los Apeninos Tosco-Romañolos. Aquí la vista se extiende sobre todo el Casentino, por un lado, y las colinas de Romaña, por el otro, pero nosotros, continuando y cruzando el Paso de la Calla, llegaremos al refugio CAI "Ciudad de Forlì" de Campigna, el destino final de este tercer día.

  • schedule
    Duración
    2 horas y 30 min
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4.
CUARTO DÍA
De Campigna a Camaldoli

Retomamos nuestro viaje donde lo habíamos interrumpido, en Campigna, en el lado sur del Monte Falterona. Subimos hasta el Paso de la Calla hasta llegar a la hermosa zona de Sasso Fratino, La primera reserva natural integral de Italia, instituida en 1959. Gracias a sus pronunciadas pendientes y a su posición lejana, representa una de las pocas franjas de bosque que han quedado casi intactas en la actualidad, por lo que ha sido incluida en la lista de los Antiguos hayedos de Europa reconocidos por la UNESCO patrimonio de la Humanidad. No podremos entrar en este paraíso natural porque el acceso a la reserva integral está prohibido, pero una vista panorámica de este hermoso paisaje será suficiente para recompensar nuestro esfuerzo. Caminando a través de las ramas que dan sombra al camino, seguimos hasta la cima del Poggio Scali, un espléndido mirador sobre los bosques. Los hayedos se convierten en imponentes bosques de abetos hasta la Ermita o eremo de Camaldoli, una joya de arquitectura medieval inmersa en el bosque. El silencio y la paz que se respira nos hacen comprender por qué San Romualdo eligió este lugar para fundar el edificio sagrado. Habitado todavía por una comunidad monástica - los Camaldoleses - está flanqueado por un monasterio, la iglesia, la casa de huéspedes y la antigua celda del ermitaño, donde San Romualdo se recogía en oración. Nos detenemos nosotros también, para una pausa contemplativa en la naturaleza.

Retomamos nuestro viaje donde lo habíamos interrumpido, en Campigna, en el lado sur del Monte Falterona. Subimos hasta el Paso de la Calla hasta llegar a la hermosa zona de Sasso Fratino, La primera reserva natural integral de Italia, instituida en 1959. Gracias a sus pronunciadas pendientes y a su posición lejana, representa una de las pocas franjas de bosque que han quedado casi intactas en la actualidad, por lo que ha sido incluida en la lista de los Antiguos hayedos de Europa reconocidos por la UNESCO patrimonio de la Humanidad. No podremos entrar en este paraíso natural porque el acceso a la reserva integral está prohibido, pero una vista panorámica de este hermoso paisaje será suficiente para recompensar nuestro esfuerzo. Caminando a través de las ramas que dan sombra al camino, seguimos hasta la cima del Poggio Scali, un espléndido mirador sobre los bosques. Los hayedos se convierten en imponentes bosques de abetos hasta la Ermita o eremo de Camaldoli, una joya de arquitectura medieval inmersa en el bosque. El silencio y la paz que se respira nos hacen comprender por qué San Romualdo eligió este lugar para fundar el edificio sagrado. Habitado todavía por una comunidad monástica - los Camaldoleses - está flanqueado por un monasterio, la iglesia, la casa de huéspedes y la antigua celda del ermitaño, donde San Romualdo se recogía en oración. Nos detenemos nosotros también, para una pausa contemplativa en la naturaleza.

5.
QUINTO DÍA
De Camaldoli a Badia Prataglia

El despertar en Camaldoli será excepcional, refrescado por un aire siempre fresco mientras que los rayos de sol se hacen espacio, tímidamente, entre el follaje. Reanudamos nuestra caminata por el bosque subiendo hacia el refugio Cotozzo. Seguimos hacia el claro de Prato alla Penna y el Paso de los Fangacci, otra vez entre los hayedos. Desde el Paso, se puede llegar, con una caminata bastante fácil (unos 30 minutos) al Monte Penna, que es uno de los puntos panorámicos más evocadores del Parque: desde aquí podemos admirar los bosques de la Lama y los valles de la vertiente romañola, un verdadero espectáculo de abundante vegetación, aferrada a las crestas.

Caminando hacia Badia Prataglia, subimos Poggio allo Spillo, dejamos la cresta del Paso de la Crocina y nos dirigimos hacia Campo all’Agio. A pocos kilómetros se encuentra la Buca delle Fate o el Agujero de las Hadas, una cavidad natural que penetra unos 70 metros en el corazón de la montaña. Es una zona rica en agua, caracterizada por depresiones alargadas, que atraen la curiosidad gracias a sus raras formas. Pasamos por el Refugio Carbonile, y finalmente, llegamos al centro de Badia Prataglia.

El despertar en Camaldoli será excepcional, refrescado por un aire siempre fresco mientras que los rayos de sol se hacen espacio, tímidamente, entre el follaje. Reanudamos nuestra caminata por el bosque subiendo hacia el refugio Cotozzo. Seguimos hacia el claro de Prato alla Penna y el Paso de los Fangacci, otra vez entre los hayedos. Desde el Paso, se puede llegar, con una caminata bastante fácil (unos 30 minutos) al Monte Penna, que es uno de los puntos panorámicos más evocadores del Parque: desde aquí podemos admirar los bosques de la Lama y los valles de la vertiente romañola, un verdadero espectáculo de abundante vegetación, aferrada a las crestas.

Caminando hacia Badia Prataglia, subimos Poggio allo Spillo, dejamos la cresta del Paso de la Crocina y nos dirigimos hacia Campo all’Agio. A pocos kilómetros se encuentra la Buca delle Fate o el Agujero de las Hadas, una cavidad natural que penetra unos 70 metros en el corazón de la montaña. Es una zona rica en agua, caracterizada por depresiones alargadas, que atraen la curiosidad gracias a sus raras formas. Pasamos por el Refugio Carbonile, y finalmente, llegamos al centro de Badia Prataglia.

6.
SESTO DÍA
De Badia Prataglia a Rimbocchi

Salimos desde Badia Prataglia: este pueblo, formado por pequeños grupos de casas, tiene orígenes antiguos y es otra puerta casentina del Parque Nacional. Aquí la relación entre ciudadanos y monjes siempre ha sido indisoluble y en perfecta armonía con el bosque, rey del lugar. Poco antes del año mil, se fundó en Prataglia una abadía benedictina, construida por los monjes incluso antes del famoso complejo de Camaldoli. Lo que queda hoy es la Parroquia Santa Maria Assunta, que con su sencilla fachada representa las características de la arquitectura monástica local. Saliendo desde el núcleo de población, una vez habitado por leñadores y carpinteros, seguimos por el Paso Lupatti y luego el Paso Mandrioli, caminando a lo largo de la cresta. Luego nos dirigimos hacia Vallesanta -una ruta utilizada en la antigüedad para conectar los valles de Romaña con el centro de Italia- y luego, hacia el valle del arroyo Corsalone, que seguimos por el fondo del valle. Nos encontramos Corezzo - un pequeño pueblo famoso por la feria del tortello alla lastra, un plato típico de la cocina de montaña, cocinado con hojaldre relleno de patatas cocidas y condimentado con una salsa de verduras - y luego, llegamos a Frassineta. Volvemos al fondo del valle y llegamos a Rimbocchi, un pequeño pueblo donde podemos deleitar el paladar con el pan local preparado por las manos expertas de la familia Rimbocchi desde hace más de 50 años.

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Duración: 
5 horas y 30 min
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Salimos desde Badia Prataglia: este pueblo, formado por pequeños grupos de casas, tiene orígenes antiguos y es otra puerta casentina del Parque Nacional. Aquí la relación entre ciudadanos y monjes siempre ha sido indisoluble y en perfecta armonía con el bosque, rey del lugar. Poco antes del año mil, se fundó en Prataglia una abadía benedictina, construida por los monjes incluso antes del famoso complejo de Camaldoli. Lo que queda hoy es la Parroquia Santa Maria Assunta, que con su sencilla fachada representa las características de la arquitectura monástica local. Saliendo desde el núcleo de población, una vez habitado por leñadores y carpinteros, seguimos por el Paso Lupatti y luego el Paso Mandrioli, caminando a lo largo de la cresta. Luego nos dirigimos hacia Vallesanta -una ruta utilizada en la antigüedad para conectar los valles de Romaña con el centro de Italia- y luego, hacia el valle del arroyo Corsalone, que seguimos por el fondo del valle. Nos encontramos Corezzo - un pequeño pueblo famoso por la feria del tortello alla lastra, un plato típico de la cocina de montaña, cocinado con hojaldre relleno de patatas cocidas y condimentado con una salsa de verduras - y luego, llegamos a Frassineta. Volvemos al fondo del valle y llegamos a Rimbocchi, un pequeño pueblo donde podemos deleitar el paladar con el pan local preparado por las manos expertas de la familia Rimbocchi desde hace más de 50 años.

  • schedule
    Duración
    5 horas y 30 min
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7.
séptimo día
De Rimbocchi a La Verna

Es la última etapa de este sendero silvestre, el gran final hacia uno de los símbolos del parque, La Verna. Empezamos el camino desde Rimbocchi subiendo hacia Casalino, y seguimos el sendero que rodea el Monte Penna. En pocos kilómetros llegamos al pie de los profundos acantilados sobre los que se levantan los edificios sagrados de La Verna. Inmerso en el bosque, este santuario franciscano se hizo famoso por ser el lugar donde San Francisco recibió los estigmas. Los miles de peregrinos que llegan cada año a estos valles pueden admirar la Basílica Mayor y las numerosas capillas, entre ellas aquella donde el santo de Assisi recibió el milagro. Desde su posición panorámica, el complejo domina el Casentino y está rodeado de un bosque monumental, conservado a lo largo del tiempo gracias a la paciente labor de los monjes. Entre abetos y hayas, los ejemplares más altos alcanzan los 50 metros, son el follaje que sirve de morada a ciervos, gamos, corzos y lobos. La majestuosidad del lugar requiere una visita en profundidad, y es un excelente destino final para este viaje a través del denso verde de los Bosques del Casentino.

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Duración: 
3 horas y 30 min
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Es la última etapa de este sendero silvestre, el gran final hacia uno de los símbolos del parque, La Verna. Empezamos el camino desde Rimbocchi subiendo hacia Casalino, y seguimos el sendero que rodea el Monte Penna. En pocos kilómetros llegamos al pie de los profundos acantilados sobre los que se levantan los edificios sagrados de La Verna. Inmerso en el bosque, este santuario franciscano se hizo famoso por ser el lugar donde San Francisco recibió los estigmas. Los miles de peregrinos que llegan cada año a estos valles pueden admirar la Basílica Mayor y las numerosas capillas, entre ellas aquella donde el santo de Assisi recibió el milagro. Desde su posición panorámica, el complejo domina el Casentino y está rodeado de un bosque monumental, conservado a lo largo del tiempo gracias a la paciente labor de los monjes. Entre abetos y hayas, los ejemplares más altos alcanzan los 50 metros, son el follaje que sirve de morada a ciervos, gamos, corzos y lobos. La majestuosidad del lugar requiere una visita en profundidad, y es un excelente destino final para este viaje a través del denso verde de los Bosques del Casentino.

  • schedule
    Duración
    3 horas y 30 min
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