¿Cómo te imaginas el paisaje de los alrededores de Florencia? ¿Viñedos y olivos hasta donde alcanza la vista, con algún que otro ciprés? Todo eso es cierto, pero tampoco del todo; la realidad es sin duda más compleja y variada.
Alrededor de Florencia no solo hay colinas, sino también montañas coronadas por espléndidos bosques. Y esta variedad, que abarca desde la llanura hasta las colinas y los entornos montañosos, constituye la belleza y la riqueza del territorio.
Aquí tienes cuatro destinos en bosques del Área Florentina, donde refugiarte del calor durante los calurosos días de verano.
La montaña más cercana, la que domina la ciudad, es el Monte Morello, con sus "tres puntas", sus tres cimas, la más alta de las cuales, de 934 metros, se llama Poggio all’Aia.
Las rutas a pie que se pueden recorrer son muchas, y siempre entre la flora típica de la zona: robles, castaños, pinos negros, cipreses y abetos blancos. No siempre ha sido así; en el pasado, la tala para obtener leña había sido muy intensa, y fueron los Lorena quienes, al crear una extensa reserva de caza que desde las Cascine llegaba hasta el Monte Morello y Pratolino, protegieron su flora.
El aspecto actual del Monte Morello, con sus bosques, se debe a las repoblaciones forestales del 1909 a los años setenta.
El Monte Morello, cuyas laderas se extienden por los municipios de Calenzano y Sesto Fiorentino, es una etapa del Anello del Rinascimento (Ruta circular del Renacimiento).
Sobre el Monte Senario se pueden contar muchas historias, desde la experiencia del siglo XIII de los monjes fundadores del monasterio —todavía activo hoy en día gracias a la Orden de los Siervos de María— hasta las vivencias modernas de terapia forestal en este bosque.
El bosque que rodea la colina sobre la que se alza el convento está cubierto en su totalidad por abetos, castaños y robles, a los que se han sumado en épocas más recientes pinos negros, douglasias y pinos silvestres. El lugar está impregnado de una intensa espiritualidad y se trata de un entorno natural muy bonito, relajante y fresco. Hay rutas para recorrer a pie y zonas donde descansar, por eso los florentinos lo eligen como destino para escapar del calor. Se encuentra en el municipio de Vaglia y ofrece bellas vistas del Mugello.
Y se ubica en el recorrido Via degli Dei (Vía de los dioses).
El Bosque de San Antonio forma parte de la cordillera del Pratomagno y está en el municipio de Reggello, con altitudes de hasta 700 y 1490 metros. Nos encontramos, pues, en la montaña, en una porción del famoso Bosque de Vallombrosa, entorno que aún se conserva prácticamente intacto.
Hay hayas y árboles latifoliados que se alternan con praderas.
Históricamente este bosque ha seguido las vicisitudes del complejo más amplio al que pertenecía: el extenso bosque que rodea la Abbazia de Vallombrosa, abadía que incluye la estatua de San Antonio que da nombre al lugar. Se cuenta que fue tallada del tronco de un gran peral que se había secado y que luego, al ponerlo a arder en la chimenea, no se quemaba, por lo que se consideró milagroso.
El bosque es una zona protegida y se puede explorar a pie.
Londa es uno de los accesos a un parque más arbolados de Italia, caracterizado por hayas y abetos blancos en la vertiente toscana. El Parque Nacional de los Bosques del Casentino es muy extenso y abarca varios municipios y dos regiones; sin embargo tiene un papel significativo el municipio de Londa, donde en su núcleo urbano hay un punto de información en el que se puede obtener material e información para descubrir estos bosques.
Las montañas aquí alcanzan una altura considerable, de como máximo 1500 metros, y ofrecen muchas actividades al aire libre, desde paseos a pie hasta recorridos en bicicleta de montaña o a caballo.