Es imprescindible ver, partiendo del golfo de Follonica, el Castello Balbo, o Forte di Punta Ala, que data de la segunda mitad del siglo XVI y fue construido por orden de los grandes duques de Toscana para defenderse de las continuas incursiones de los turcos. La fortaleza ofrece unas vistas espectaculares del golfo, el puerto y unos peñascos de formas curiosas, los llamados Porcellini (cerditos), y el islote del Sparviero (gavilán).
Otra estructura defensiva de interés es la Torre Hidalgo o Torre del Barbiere, construida por el Principado de Piombino en 1577 como puesto de vigilancia costera.
Punta Ala también es conocida por sus edificios religiosos, como la Cappella di Sant’Antonio y la Chiesa della Signora della Consolata, iglesia construida en estilo moderno en 1961 y diseñada por los arquitectos Piemontese y Di Salvo.
En la costa destacan algunas villas construidas en Punta Ala entre los años 60 y 80, que pueden visitarse desde el exterior, como villa Lorenzini, villa Di Salvo y villa Rusconi-Quiriconi.
Los aficionados al deporte tampoco se quedarán decepcionados; a quienes practiquen golf les recomendamos visitar el Golf Club Punta Alta. La zona también es famosa por su tradición velera y su puerto deportivo, Marina di Punta Ala, que en el pasado también acogió el Luna Rossa, el histórico velero que participó en las regatas de la Copa América de 2000.
En Punta Ala, los auténticos apasionados del mar encontrarán gran variedad de opciones: desde amplias playas de arena hasta pequeñas calitas.
Entre las más extensas se encuentra la playa pública de Punta Ala, que se extiende a lo largo de casi 6 km, hasta las famosas cala Civette y cala Violina. Es una playa de arena con tramos de matorral mediterráneo y pinar, dotada de balnearios marítimos, aparcamientos y accesos peatonales.
La Spiaggetta del Porto es una pequeña playa situada cerca del puerto deportivo, rodeada de rocas y, al estar gestionada por un balneario, solo se puede acceder a ella si se alquila una sombrilla y una tumbona. También cerca del centro hay otra playa, Cala Barbiere, a la que se llega fácilmente por un sendero que inicia en un aparcamiento no asfaltado. Las más difíciles de alcanzar son
Cala Tartana y Cala Tartanella, con vistas impresionantes, ideales para visitar en barca.