La belleza del paisaje toscano no se debe únicamente a sus suaves colinas, sino que también incluye paisajes montañosos. Los Apeninos Tosco-Emilianos, con sus extensas zonas boscosas, pueblos históricos y paisajes de gran belleza, han aparecido en numerosas ocasiones en la gran pantalla.
Entre las películas más famosas se encuentra Padroni di casa (Los dueños de casa), de Edoardo Gabbriellini, con un reparto formado por Gianni Morandi, Elio Germano, Valerio Mastandrea y Valeria Bruni Tedeschi. La película, rodada en Montepiano , aldea del municipio de Vernio, explora el ambiente rural y aislado de la zona de los Apeninos, descrita como lugar alejado del ajetreo urbano, y narra las vicisitudes de Cosimo y Elia (Valerio Mastandrea y Elio Germano), dos albañiles que vienen de Roma y que, al llegar a una pequeña localidad con el objetivo de trabajar para Fausto Mieli (Gianni Morandi), famoso cantante, no son bienvenidos y la comunidad local no aprecia para nada su presencia, por ser forasteros.
Las tierras de confín entre Toscana y Emilia-Romaña, muy poco frecuentadas, poco conocidas y deshabitadas, casi tierras de nadie, donde se alternan zonas áridas y lunares con otras boscosas de Badia Tedalda, han acogido el rodaje de Antonio Bigini de La proprietà dei metalli. Estamos en los años setenta. En un pequeño pueblo vive Pietro, un niño criado por un padre severo y con problemas por sus dificultades económicas. El pequeño Pietro muestra unas habilidades misteriosas: dobla los metales con solo tocarlos, por lo que un científico estadounidense empieza a estudiar su caso. Los experimentos llevarán a Pietro a entrar en contacto con el mundo de lo invisible, donde las leyes de la física dan paso a pulsiones profundas.
La Regina de Casetta, documental poético de Francesco Fei, narra la historia de Gregoria, la única adolescente que vive en Casetta di Tiara, pueblecito perdido de los Apeninos Tosco-Emilianos, en el término municipal de Palazzuolo sul Senio, que tan solo tiene diez habitantes. Es el último año que vive allí: en septiembre tendrá que mudarse al valle para ir al instituto, y ese será también el día en que termina la película. La historia narra un año con ella en este recóndito paraje de montaña, donde resuenan los versos de Dino Campana, quien solía alojarse allí con frecuencia. El paso de las estaciones, los ritos naturales, la recogida de castañas, la caza del jabalí y la nieve del invierno marcan el día a día de Gregoria, el de sus padres y el de sus paisanos.
En relación a sus producciones más recientes, el documentalista toscano Samuele Rossi ha elegido, además de los parajes del municipio de Prato, los municipios de montaña de Cantagallo, Abetone Cutigliano, incluidos los recónditos valles y bosques de abetos de la Reserva del Acquerino, como escenarios de su nueva película Se venisse anche l’inferno. Con un estilo a medio camino entre el cine documental y el reportaje de guerra, la película narra las vicisitudes del partisano Gio (nombre de guerra), decidido a resistir en solitario, tras quedarse como único defensor de un refugio de montaña de los Alpes (cuyos parajes se han reconstruido en los Apeninos Tosco-Emilianos) tras una feroz redada nazi-fascista. Y él sabe que tiene que afrontar el duro invierno de 1944, en el trágico contexto de la Segunda Guerra Mundial.