¿Cuántas veces una zona de producción industrial corre el riesgo de degradarse o caer en el olvido, enterrando la memoria y el saber hacer? Ocurre con sitios industriales, que en su día fueron claves, superados por el avance de la tecnología o el cambio de necesidades.
Pero no todo está perdido, en los alrededores de Florencia hemos identificado cinco ejemplos de reconversión de sitios artesanales o industriales que se ofrecen para uso turístico o urbano, siguiendo recorridos alejados de los caminos trillados.
Sesto Fiorentino, para los romanos la sexta milla desde Florencia, fue un punto de referencia para la producción y creación de objetos de porcelana desde 1737, cuando Carlo Ginori inauguró la producción en Doccia, a las afueras de Sesto.
Vajillas, accesorios de decoración, incluso reproducciones de obras de arte famosas dieron la vuelta al mundo, y la intuición de crear una escuela de porcelana contribuyó a expansionar una actividad que sigue presente en Sesto.
La Manifattura di Doccia es una amplia zona con muchas secciones originales; en su interior, Villa Ginori ha sido transformada en una magnífica biblioteca cívica (Biblioteca Ragionieri) con un programa de espectáculos y muestras con piezas originales de la prestigiosa Richard Ginori.
Todo ello a la espera de la reapertura del Museo Ginori, junto a la nueva fábrica en la zona industrial de Sesto Fiorentino.
La palabra terracota está inexorablemente ligada Impruneta, población situada en las colinas al sur de Florencia, donde el subsuelo arcilloso es rico en hierro: una tierra perfecta para ser trabajada y cocida, como se viene haciendo desde hace siglos.
La terracota de Impruneta toma forma en jarras, jarrones, estatuas, baldosas, tejas... caracterizando los paisajes florentino, toscano y otros.
Muchas fábricas siguen produciendo todavía hoy, otras que ya han dejado de existir se han convertido en lugares icónicos de esta tradición, como Fornace Agresti, donde se conservan moldes antiguos y es posible observar las etapas de la producción.
Entre los hornos aún activos se encuentra el de Masini, que también recibe visitantes y los guía por el modelado, la cocción y todo el fascinante proceso.
Construida en los años 30 por el ingeniero Pier Luigi Nervi al borde del Parque delle Cascine de Florencia, la Manifattura es una de las expresiones más significativas del estilo racionalista italiano.
Hasta su cierre en 2001, producía puros y cigarrillos y daba empleo a numerosos operarios, en su mayoría mujeres. Desde entonces, la Manifattura ha participado en un proyecto de reurbanización que implica la recuperación y conservación del lugar, realzando su carácter único y su importancia histórica.
El aspecto más interesante es que no se ha renegado el pasado de fábrica, sino adquirido un nuevo papel, volcándose en el arte contemporáneo, la moda y las nuevas tendencias artesanales. Las huellas de la vida de la fábrica permanecen todavía en sus enormes espacios, entre otras cosas gracias a un depósito-museo que puede visitarse los sábados por la mañana.
En la Via Bolognese, en Pian di San Bartolo (Fiesole), se encuentra la antigua Fabbrica La Marzocco, fabricante de las máquinas de café espresso que hay en muchos bares italianos.
Este lugar siempre ha sido considerado el "taller", el espacio del saber hacer, animado por manos hábiles: un espacio donde La Marzocco estuvo hasta 2009, cuando se trasladó a un emplazamiento más adecuado en Mugello.
Sin embargo, el antiguo edificio industrial no se abandonó, sino que se transformó en Accademia del Caffè Espresso, un espacio multifuncional abierto a las visitas. El espacio pretende ofrecer una visión global del mundo del café: así, nos encontramos un bar de los 70, un museo de la empresa, un archivo, una biblioteca temática muy completa, cursos y degustaciones... para una auténtica educación cafetera.
Muy interesante también el invernadero interior, donde se cultiva la planta del café.
Concluimos este recorrido por antiguos emplazamientos industriales en la antigua central térmica de la zona FIAT de Novoli, Florencia. Con sus 50 m de altura, el edificio ha caracterizado un barrio desde 1938, y se ha mantenido en pie a pesar del desmantelamiento total de la zona, donde han surgido un centro comercial, edificios universitarios, bloques de viviendas y hoteles, así como un parque público.
La torre de la central ha sido restaurada y su futuro próximo como espacio para actos culturales es seguro. Ya se ha ofrecido un preestreno en el festival de danza Fabbrica Europa, y los espacios interiores recuperados, con su belleza y sobredimensión, prometen grandes emociones.
La chimenea tiene una terraza en la parte superior, con unas vistas de 360 grados.