La iglesia principal de Castagno d'Andrea ha sido durante siglos el centro religioso, cultural y social de la comunidad de este pueblo, conocido por ser la cuna natal del pintor Andrea del Castagno.
Su arquitectura, sobria y armoniosa, refleja las características típicas de las iglesias toscanas del siglo XIX, en las que predominan la sencillez formal y la funcionalidad de los espacios litúrgicos. A lo largo de su historia, la iglesia ha atravesado momentos difíciles, sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el territorio de Falterona fue escenario de combates que causaron graves daños a numerosos edificios. También la iglesia también sufrió importantes desperfectos, que hicieron necesaria una gran labor de reconstrucción y restauración tras la guerra.
La recuperación del edificio religioso coincidió con una etapa de renovación artística que enriqueció notablemente su patrimonio cultural. La obra de mayor valor que se conserva en su interior es el gran fresco de la Crucifixión, realizado por el pintor Pietro Annigoni entre los años cincuenta y sesenta del siglo XX. Annigoni, uno de los artistas italianos más importantes del siglo pasado y reconocido internacionalmente por sus retratos y su producción de arte sacro, decidió interpretar el tema de la Crucifixión con un estilo intenso y profundamente expresivo.
El fresco no solo es una obra maestra de la pintura, sino también un testimonio del vínculo entre el arte y la fe que caracteriza la historia de la comunidad de Castagno d'Andrea, en el municipio de San Godenzo. Gracias a la presencia de esta obra, la iglesia se ha convertido en un lugar de interés no solo para los fieles, sino también para estudiosos, amantes del arte y turistas que desean conocer este importante ejemplo de las obras sacras de Annigoni.