La gira comienza en Figline Valdarno y continúa en Empoli, para llegar al Teatro Verdi de Florencia el martes 24 de febrero a las 21:00 horas, antes de cruzar las fronteras nacionales con dos citas de la gira española en Valladolid y Salamanca.
Diego Ceretta, director titular de la Orchestra della Toscana (ORT), dirige un programa que relaciona a cuatro protagonistas del siglo XIX europeo, unidos por una constante interacción entre el norte y el sur.
Abre el concierto Robert Schumann con Ouverture, Scherzo y Finale op. 52, una partitura enérgica y compacta, construida con ímpetu sinfónico. Los tres movimientos se distinguen en carácter pero se integran en una única arquitectura coherente, donde la tensión, la ligereza y la vitalidad coexisten con un equilibrio natural.
La pieza central de la velada es el Concierto para clarinete y orquesta nº 2 op. 74 de Carl Maria von Weber, cumbre del romanticismo instrumental alemán. Teatral, brillante, lleno de pasajes para cantar y virtuosísticos, el concierto encuentra en Kevin Spagnolo un intérprete ideal: técnica fluida, sonido luminoso, capacidad para transformar cada frase en un cuento musical. El clarinete dialoga con la orquesta en una tensa confrontación, alternando elegancia e ímpetu.
Sigue la Obertura a la italiana D 590 de Franz Schubert, un brillante homenaje a la ópera buffa y al gusto teatral italiano, una página ligera y dinámica que mira con admiración a la tradición melódica de la península.
El programa se cierra con la Sinfonía n.º 4 op. 90 italiano de Felix Mendelssohn, nacido de la experiencia de viajar por Italia. Se trata de una sinfonía radiante, ágil, impregnada de una energía rítmica constante y que culmina con un final de una vitalidad arrolladora.
El programa es diferente para la etapa española de Salamanca y para el de Empoli, donde se interpretarán, junto al Concierto para clarinete de Weber, Bartholdy Das Märchen von der schönen Melusine de Felix Mendelssohn y la Sinfonía nº 39 K. 543 de Wolfgang Amadeus Mozart.
De Figline a Empoli, de Florencia a Valladolid y Salamanca, este proyecto confirma la vocación de la ORT de construir puentes culturales a través de la música, devolviendo al público europeo un repertorio que ha hecho del encuentro de tradiciones su fuerza.