La Batalla de Anghiari se libró el 29 junio de 1440, bajo las murallas de este pueblo de la Valtiberina, entre las tropas milanesas y las florentinas, que vencieron y marcaron los confines de Toscana desde aquel día hasta hoy. La batalla seguramente habría sido olvidada por la historia si el portaestandarte de la República florentina no hubiera confiado a Leonardo da Vinci la tarea de pintarla, decorando el nuevo Salone dei Cinquecento del Palazzo Vecchio con la hazaña de la lid. Dañado por un proceso de secado artificial, el cuadro, inacabado, fue destruido para dejar espacio a las decoraciones de Vasari. Los cartones preparatorios también se han perdido, y el conocimiento de esta obra solo está ligado a una quincena de ejemplares pictóricos, algunos grabados y numerosos dibujos autógrafos de Leonardo.
Mientras la búsqueda del cuadro perdido en el Salone dei Cinquecento aún no ha dado sus frutos, el Museo della Battaglia e di Anghiari presenta un itinerario fascinante para descubrir la historia del territorio, la famosa batalla y la obra de Leonardo.
El museo, que se encuentra en Anghiari, en el Palazzo del Marzocco, comienza con la narración desde los orígenes, y conserva instrumentos prehistóricos y hallazgos arqueológicos locales, desde la época etrusca a la romana, y hasta la Baja Edad Media.
Además de la narración del acontecimiento histórico de la batalla (del que se informa ampliamente) y del cuadro de Leonardo, se rinde homenaje a los artistas locales, como Fausto Vagnetti, pintor divisionista de finales del siglo XIX y principios del XX, y a las familias de armeros de Anghiari, que dieron fama a esta población. Una amplia muestra de armas, desde el siglo XVI hasta finales del XIX, es comparada con otras manufacturas procedentes de otras zonas de la península y del extranjero.
El recorrido finaliza con arte contemporáneo, en el espacio de exposición permanente de la planta baja del museo, donde los artistas han reinterpretado el tema de la batalla y de la guerra en general, centrándose en sus consecuencias más dramáticas en el mundo actual y en el valor universal de la paz. Emblemática en este sentido es la obra de Emilio Isgrò de 2019 Pacem in Terris, inspirada en la encíclica homónima del papa Juan XXIII, símbolo universal de la paz y los derechos humanos.